Puerto Morelos, Q. Roo.— A los 61 años de edad, Álvaro de Marichalar y Sáenz de Tejada, empresario, político y navegante nacido en Pamplona, España, hizo una escala en este puerto antes de continuar un viaje que emula al que, por encargo de la Corona de España, realizó el portugués Fernando de Magallanes en 1519, el cual concluyó Juan Sebastián Elcano en 1522, al consumar la primera circunnavegación de europeos por el mundo.

A diferencia de Magallanes, quien al igual que él zarpó de Sevilla al mando de 260 marinos y cinco naves –sólo el Victoria completó la travesía”–, pero no concluyó su periplo porque falleció en 1521 en Filipinas, luego de hallar el paso marítimo hoy llamado Estrecho de Magallanes, Marichalar viaja en solitario, a bordo de la “Numancia”, una moto acuática de poco más de tres metros de eslora, con la que “vengo siguiendo la estela de esos héroes de hace cinco siglos”.

Es un marinero experimentado, que ha encabezado 40 expediciones marítimas y tiene 14 récords mundiales de navegación. Es miembro de la Real Academia del Mar, del Explorers Club de Nueva York, la Sociedad Geográfica de Rusia y del Club de Exploración de Yatch Club de Mónaco y hoy intenta dar la vuelta al mundo en la embarcación más pequeña de la historia de la navegación transoceánica.

En Puerto Morelos, invitado por la Dirección Municipal de Turismo y el Club Rotario, impartió, en el Día del Guardabosques, la conferencia “Contra Viento y Marea”, en la que compartió detalles de la primera etapa de su travesía y proyectó videos de este y otros viajes.

Con este viaje trato de crear conciencia sobre la importancia de respetar a la naturaleza, practicar una pesca responsable en la que se evite la captura de especies en riesgo de extinción y de tallas pequeñas, pero sobre todo de no tirar basura ni plástico al mar porque amenazan el frágil equilibrio de la naturaleza marina, afirmó anoche en el Parque Fundadores del Casco Antiguo.

“La pesca ilegal es producto de la codicia. Tenemos que educarnos para consumir sólo lo necesario. Eso es sostenibilidad”, añadió.

Álvaro de Marichalar recordó que, luego de zarpar de Sevilla, se dirigió a Portugal, Oporto, Galicia, Asturias, paró en Guetaria y se lanzó al Atlántico, el cual cruzó ayudado por un barco francés; luego se dirigió al Caribe, tocó tierra en Guadalupe, en las Antillas Francesas, y después de visitar otras islas, incluida Cuba, se trasladó a la costa este de Estados Unidos.

La pandemia de Covid-19 lo sorprendió en Miami, en marzo de 2020, obligándolo a interrumpir su travesía durante 23 meses, tiempo que aprovechó para ofrecer conferencias. El 19 de febrero pasado reanudó su viaje en solitario desde el Yatch Club de Miami, con la meta de navegar 100 millas en cada jornada para concluir la travesía en dos años. Para prevenir lesiones en la espalda por los constantes golpes de olas, prácticamente todo el tiempo viaja de pie.

En México ya navegó frente a los estados costeros de Tamaulipas, donde el pasado 30 de abril tuvo un accidente grave que le forzó a buscar refugio en Punta de Piedra, San Fernando, donde incluso durmió en la casa de unos pescadores que le prestaron ayuda, Veracruz, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Luego, seguirá por las costas de Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, donde cruzará por el Canal para llegar al Pacífico y subir nuevamente hasta México, en lo que sería la primera vez que se navega todo el litoral Atlántico y Pacífico mexicanos a bordo de una pequeña embarcación de tres metros de eslora.

“Esta moto acuática confirma que no importa el tamaño del instrumento con el que vamos a realizar el sueño, lo que importa es el tamaño del sueño”, expresó.

Después de remontar la costa del Pacífico se dirigirá a Alaska para cruzar a Rusia y proseguir a Japón, Filipinas y el resto de Asia hasta el Canal de Suez, desde donde accederá al Mediterráneo, navegará hasta Mónaco y regresará a Sevilla.

Previo a la exposición de Marichalar se presentó el grupo Kinich Ahau con danzas prehispánicas.

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