Hondzonot, Tulum.- Las locales Diablillas de Hondzonot, orgullo de Tulum, Quintana Roo y Las Elegidas de Verón Punta Cana, República Dominicana sostuvieron un partido amistoso de softbol organizado por el gobierno municipal de Tulum donde más allá del resultado, ganó la hermandad entre estas dos entidades.

La jornada deportiva celebrada en Hondzonot pasará la historia al demostrar que el deporte en las comunidades mayas tiene un extraordinario poder de convocatoria dentro y fuera de Tulum.

“Los resultados superan todas las expectativas. Para mí, son un orgullo las Diablillas, porque demuestran que cuando se quiere se puede y en mi administración siempre las apoyaremos”, aseguró el presidente municipal de Tulum, Marciano Dzul Caamal.

En dicho partido se contó con la distinguida participación del alcalde del municipio turístico de Verón Punta Cana, Ramón Antonio Ramírez de la Rosa, quien de igual forma se congratuló con la hermandad entre ambas entidades.

Las Elegidas de Verón Punta Cana, República Dominicana se alzaron con la victoria por pizarra de 8-4, no sin antes sufrir los impactantes bateos de las Diablillas de Hondzonot  por conducto de Alicia Canul, Yameli May, Liz Canché y Gerónima May.

El sueño de las Diablillas comenzó un 19 de diciembre de 2018 cuando se organizó un cuadrangular de béisbol en Hondzonot (localizado a 80 kilómetros de Tulum), en el pueblo de Sacabmucuy, en la zona maya de Quintana Roo.

A partir de ese día, un grupo de mujeres decidió cambiar los bordados y el trabajo de la casa y se aventuraron a seguir sus sueños y probaron suerte en el softbol, un deporte que apenas conocían y así nacieron las Diablillas.

“La mayoría de las que forman el equipo son amas de casa que se dedican a sus hijos, a sus esposos y a las labores del hogar. La otra parte son muchachas que se dedican a bordar y también a trabajos de casa”, expresó la capitana del equipo, Fabiola May Chulim.

Agregó que utilizan el huipil de mestiza y que después de jugar lo lavan. Si lo rompen, lo remiendan, ya que cada quien tiene solo uno porque su costo es elevado. “Está bordado a mano, cuesta 600 pesos y lo podemos hacer en dos meses”, detalló.

Finalmente, Adelaida May Canché, una de las jugadoras de las Diablillas, sostuvo “nos sentimos cómodas jugando con nuestro huipil y descalzas, sentimos que corremos más rápido”.

De esta forma en medio de la selva maya donde se ubica un diamante de softbol, el cual es el territorio de las Diablillas, una vez más este equipo de mujeres indígenas puso en lo alto a Tulum y a Quintana Roo.

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