Londres, Inglaterra.- Once años después de perder en la final de 2008 el considerado por muchos como el mejor partido de la historia, Roger Federer se reivindicó ante Rafael Nadal, el mismo rival de entonces, y le derrotó (7-6, 1-6, 6-3 y 6-4) tras tres horas y dos minutos, en un duelo que ni mucho menos desmereció la larga rivalidad compartida por ambos.

El suizo buscará el domingo ante Novak Djokovic su noveno título de Wimbledon, el vigesimoprimer Grand Slam, tras una confrontación en la que dejó patente su colosal categoría. Federer logró su cuarta victoria ante Nadal en 14 partidos de los Majors, y lo hizo en un momento importantísimo de su carrera, cuando el tiempo apremia y las oportunidades se agotan.

Decidido, arrojado, con el tenis que le distingue desde hace más de tres lustros, el suizo terminó con su principal adversario de toda la vida, que deberá seguir esperando para levantar un título que se le niega desde 2010. Al igual que sucedió el pasado año, en aquella ocasión ante Djokovic, Nadal varó en semifinales. Tampoco puede decirse que no venda cara su piel.

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